La escasez no es solo de alimentos, medicinas y servicios públicos, también existe escasez a la hora de informar y educar por medio del periodismo.
En Venezuela se libran distintas batallas, pero una
crucial es por los derechos a la libertad de prensa y expresión. Como
periodista he vivido en los últimos cinco años el progresivo deterioro de las
condiciones para el trabajo de la prensa en mi país, primero como estudiante y
ahora como periodista.
La represión contra el gremio, robos de equipos,
allanamientos a medios, cierres definitivos y un sin fin de acosos en contra de
medios y periodistas han hecho que ejercer el periodismo en Venezuela sea
una profesión para valientes.
Ejercer el oficio en la Venezuela censurada, perseguida y
sometida, es sinónimo de luchar contra una estructura de poder que ha ido
limitando cada vez más y salvajemente la libertad de expresión, donde
nuestra seguridad es una tarea demandante y agotadora, que al final de todo
sigue exigiendo rigurosidad en medio del caos.
Es una labor más de pasión que de querer, hoy cuando somos
los más reprimidos en la Venezuela en dictadura, seguimos dando la
batalla, a pesar de vivir los días más oscuros de nuestra historia,
buscamos estar informando y educando sin temor a nada.
A cada periodista nos convence de que el ejercicio se hará
desde una Venezuela libre, donde el temor será no llevar la información a cada
hogar venezolano.

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